Zona Cero

*Democracia, acuerdos y liderazgo

Por Roberto Santos

Lo ocurrido este día en el Congreso de Guerrero no debería sorprender a nadie.

Como en toda democracia, los órganos de representación popular son espacios donde convergen distintas corrientes, intereses y visiones políticas.

Morena, pese a los constantes llamados a la unidad, no está exenta de esas diferencias internas.

Sin embargo, el debate, la discrepancia y la negociación forman parte de la dialéctica democrática.

Las sociedades avanzan precisamente a través de la discusión de ideas, la construcción de consensos y el ejercicio de las mayorías dentro de un marco de respeto institucional.

La renovación de la coordinación de la bancada morenista generó posiciones encontradas y abrió un debate al interior de la fracción parlamentaria.

Nada extraordinario cuando están en juego espacios de conducción política tan relevantes como la coordinación del grupo legislativo y la presidencia de la Junta de Coordinación Política.

Al final, la designación de Jacko Badillo es resultado de un acuerdo entre diputados, como en su momento lo fue la permanencia de Jesús Urióstegui al frente de la bancada durante dos años.

La política parlamentaria se construye precisamente así: mediante acuerdos, negociaciones y decisiones adoptadas por las mayorías.

Además, Urióstegui concluye su gestión dejando un referente importante, al ubicarse en el primer lugar nacional entre los presidentes de congresos locales, con 39.6 por ciento de aprobación ciudadana, de acuerdo con la más reciente medición de la empresa GobernArte.

Ahora corresponde al nuevo coordinador demostrar capacidad de conducción y liderazgo.

Si hubo legisladores que no compartieron la decisión, será tarea de Badillo tender puentes, dialogar y convencer con resultados de que su nombramiento fue la mejor opción para mantener la estabilidad y la gobernabilidad interna.

El reto es dar continuidad a una etapa que logró posicionar al Congreso de Guerrero entre los mejor evaluados del país y, al mismo tiempo, fortalecer la cohesión de una bancada en la que las diferencias existen, como ocurre en cualquier fuerza política.

Resulta obvio que en la democracia no siempre se obtienen acuerdos por unanimidad, pero es necesario mostrar capacidad de construir consensos después de que la mayoría ha tomado una decisión.