Vox Populi, Vox Dei

* Joaquín “Jacko” Badillo: Predicar con el ejemplo
* El poder el servicio del pueblo

Por Francisco Pineda

Conocí a los Badillo (Joaquín y Jaime) hace unos doce o trece años, recién inaugurada su empresa de servicios de seguridad y limpieza, porque el medio de comunicación donde yo laboraba solicitó sus servicios.

Me tocó tratar con Jaime mayormente el tema de necesidades y servicio que requeríamos, tiempos y costos etc.; Joaquín seguramente se encargaba de otras responsabilidades, temas y actividades empresariales propias de su empresa, cuando menos así fue como lo percibimos en nuestro caso.

Brillantes ambos, jóvenes educados en una de las mejores, sino es que la mejor universidad privada del país, con estudios de posgrado.

Jacko inmediatamente se inclinó por la política per se, con maestría y doctorado en Administración Pública y Ciencia Política, sus movimientos fueron estratégicamente calculados.

En los medios de comunicación hacíamos futurismo político, que no era otra cosa sino especular quién llegaría, dónde y en cuánto tiempo; quién con posibilidades, quién no y porqué el nombre de Joaquín Badillo aparecía invariablemente en nuestra mesa de análisis y discusión, el tema siempre fue cuándo, porque sus atributos políticos saltaban ya a la vista

El perfil profesional de Joaquín, “Jacko” para la raza, siempre ha llamado la atención. Graduado con honores en su época de estudiante destacado y muy brillante deportista, desarrollo empresarial pulcro, miembro del comité de proyectos productivos de la Sedeco, empresario del año, Premio al Mérito Civil. Consejero de Nafinsa, presidente de Coparmex, presidente del CCE.

Su primera incursión en la política fue como candidato a la presidencia municipal de Acapulco, no consiguió el triunfo, pero le sirvió para perfilarse como un buen candidato, tanto, que la coalición Por Guerrero al frente del PRD, PAN y MC, lo postuló como su candidato en las elecciones siguientes, sin embargo la pésima, desastrosa administración del alcalde del PRD, Evodio Velázquez, actuó como lastre en las elecciones, sepultándolos al último lugar, y sólo la propia calidad del candidato lo sacó de ese lodazal

Hoy, con un perfil y capital político bastante atractivo como diputado presidente de la JUCOPO, o Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Joaquín Badillo parece sobrado de méritos para alcanzar la candidatura de su partido MORENA, a la alcaldía de Acapulco, mesurado en sus comentarios, prefiere, dice, que lo evalúen por su desempeño al frente del cargo actual, sin embargo, la ciudadanía está harta de políticos improvisados, de aquellos que nunca en su vida han sido empresarios y no administran ni su propio dinero, de los nuevos millonarios trianuales, de aquellos que terminaron la profesión “de a muertito”, y trabajaron aunque sea de político, de esos políticos que ahora son empresarios, gracias al saqueo descarado del presupuesto que manejaron, de políticos levanta dedos, de esos políticos cuya plataforma y oferta política es gritar a los 4 vientos que siempre han caminado con el pueblo.

El pueblo está harto también de esos vividores de la política, Acapulco necesita políticos que asistan a los actos públicos y la gente los honre y no los repudie, con experiencia empresarial, con solvencia moral, que entiendan que la política es el arte de servir a la gente y no el arte de engañar, que tengan vergüenza, que tengan la cara limpia y la conciencia tranquila. La profesionalización de la población en términos políticos, demanda ahora que el candidato presente propuestas concretas a problemas reales, que entienda las necesidades del pueblo y resuelva con vocación social, que presente a los grupos económicos de la ciudad, al sector turístico, a los industriales del transporte, de la masa y la tortilla, a los campesinos, a las fuerzas vivas del pueblo, propuestas de solución y mejora para colocar a Acapulco otra vez, en el plano mundial.

Y en ese amplio terreno por andar, Jacko lleva la delantera por años luz.