Expresando Comunidad en Pantalla

* Gestión Audiovisual para Mujeres de Guerrero: Ellas Filman el Futuro en Acapulco

Por Alma Raquel Alonso Lucena

Crítica de cine y cultura Acapulqueña, Ingeniera en Gestión Empresarial y Maestra en administración de negocios

Acapulco tiene historias importantes en el mundo cinematográfico: Desde los años dorados en que Hollywood venía a filmar en nuestras bahías, pasando por las noches de glamour que conjuntaban a las estrellas internacionales con el calor tropical, hasta la supervivencia actual después de los huracanes.

Hoy, como ingeniera en gestión empresarial, miro este puerto y veo algo más que belleza estética y natural. Veo un activo económico subutilizado que, impulsado por talento local y especialmente por mujeres, puede volverse ese motor de recuperación palpable.

Voy a seguir mencionando a la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado mayo 2026, porque junto con sus incentivos fiscales, no es solo un marco normativo. Es una herramienta concreta para que las historias contadas por mujeres de Guerrero ayuden a levantar la imagen, la economía y el tejido social de nuestro Puerto.

Recuerdo la primera vez que vi “La dama de Shanghai” (1947) de Orson Welles. Aquellas escenas en Acapulco me marcaron. El puerto no era únicamente el fondo; era EL PERSONAJE. Hoy, después de los daños provocados por Otis y otros fenómenos, necesitamos que Acapulco vuelva a ser protagonista, pero esta vez con voces propias. Voces de mujeres que reconocen aquello que nos duele como comunidad, que entienden la vida acá, las tradiciones afromexicanas, las luchas indígenas y la cotidianidad de las familias guerrerenses.

Como gestora, he visto muchos proyectos fallar, y no por falta de creatividad, sino por deficiencias en la estructura, presupuestos mal planeados, cadenas de suministro débiles y, por la ausencia de medición de impacto.

El cine hecho por mujeres, cuando se apoya con seriedad empresarial, corrige muchas de esas fallas. Trae perspectivas distintas que enriquecen el relato y, al mismo tiempo, genera modelos más colaborativos y sostenibles.

El contexto de la nueva ley y su relevancia para Acapulco

La ley de 2026 reemplaza una norma de 1992 que ya no respondía a la realidad del audiovisual. Introduce cuota de pantalla del 10% para cine mexicano en salas, con permanencia mínima relevante, y extiende visibilidad a plataformas. Pero lo más sobresaliente son los incentivos como el crédito fiscal de hasta el 30% contra el ISR por gastos en territorio nacional. Para las mujeres esto representa una doble oportunidad. Históricamente, en el cine mexicano las mujeres han tenido mayor presencia en producción, guion y roles creativos, sin embargo enfrentan brechas en dirección y control financiero.

La ley, al enfatizar inclusión, pluralidad de voces y derechos culturales, abre caminos para que directoras, productoras y gestoras guerrerenses lideren proyectos. No es una cuota simbólica, realmente es una ventaja competitiva. Las historias contadas a partir de la experiencia femenina local conectan mejor con audiencias y generan lealtad. Lo anterior se traduce en mejores números en taquilla, streaming y ventas internacionales.

Por qué el cine hecho por mujeres importa especialmente en Guerrero

Guerrero es un estado de contrastes y riquezas. Playas que atraen turismo internacional, comunidades indígenas con cosmovisiones empoderadas, tradiciones culinarias y musicales únicas, no obstante también realidades durísimas: desigualdad, violencia estructural e impactos climáticos.

Las mujeres aquí cargamos con mucho del esfuerzo diario del sostenimiento de la vida, con nuestras familias, así como preservar cultura y empujar la recuperación.

Cuando una directora de Acapulco o Chilpancingo cuenta una historia, lo hace con capas que un foráneo difícilmente captaría. Un claro ejemplo es Candelaria Palma (Cande Palma), acapulqueña y cineasta afroindígena de la comunidad de San Antonio. Su documental “Flores de mi tierra” (2024) es un retrato íntimo y poderoso dedicado a las mujeres que cuidan la tierra, el hogar y la memoria en las zonas rurales de Guerrero. Este trabajo visibiliza las luchas y fortalezas cotidianas; es importante mencionar que se ha proyectado en festivales y plataformas, demostrando que las narrativas locales tienen eco nacional e internacional.

Recientemente, el puerto ha sido escenario de “Horizontes de Resiliencia” (2026), un documental impulsado por artistas locales en colaboración con la UNESCO, entre ellos mujeres como Arlette Luviano, que documenta la labor del arte en el trabajo emocional y cultural con niñas, niños y jóvenes después de los huracanes. Proyectos como estos, hechos desde y para la comunidad, muestran el camino: cine que sana y a la vez genera empleo y visibilidad.

Piensen en documentales sobre mujeres pescadoras que rehabilitan sus lanchas luego del huracán, o ficciones que abordan el duelo colectivo y la esperanza que aún yace. Ese tipo de narrativas emocionan, generan empatía, turismo de interés y, sobre todo, orgullo local que ayuda a sanar, a fin de cuentas el objetivo del arte es curar el alma.

Desde la óptica de gestión empresarial, esto tiene sentido económico; por ejemplo pensando en proyectos con mirada femenina y regional suelen ser más eficientes en el uso de recursos porque parten de redes comunitarias existentes. Además, atraen inversión que valora el impacto ambiental (rodajes más conscientes con la bahía), social (empleo para mujeres y jóvenes) y de gobernanza (transparencia en el uso de incentivos).

En los últimos años, el cine mexicano ha visto crecer la participación femenina. Directoras como Ángeles Cruz, con su sensibilidad para retratar infancias y comunidades, o voces regionales como Cande Palma, demuestran que hay talento listo.

En Guerrero, tal talento existe pero muchas veces falta el apoyo: acceso a capital, formación especializada y redes que se intercalan con el mercado nacional e internacional. La nueva ley puede ser el puente (hay que sostenerlo en ambos extremos).

Oportunidades concretas que podemos construir hoy

Primero, liderazgo en producción local:

Imaginen una productora ejecutiva acapulqueña gestionando un largometraje que use La Quebrada, el Malecón renovado y barrios históricos como escenarios. Con el 70% de proveeduría local, su producción generaría empleos directos e indirectos. Como ingeniera, insisto: se necesita planificación rigurosa. Presupuestos realistas, análisis de riesgos (clima, logística), y estrategias de monetización que empalmen salas, plataformas y ventas internacionales.

Segundo, formación con enfoque territorial y de género:

Propongo crear un programa de “Gestión Audiovisual para Mujeres de Guerrero” en alianza entre la Secretaría de Cultura estatal, universidades regionales, IMCINE y quizás el sector privado. No solo talleres de dirección o guion; podríamos hablar de cursos prácticos en elaboración de presupuestos cinematográficos, negociación de contratos, uso de software de gestión de proyectos, análisis de audiencias y sostenibilidad en rodajes. Que las participantes salgan listas para apoyar y en especial, para liderar. Que Cande Palma y Arlette Luviano sirvan de mentoras para las nuevas generaciones.

Tercero, turismo cinematográfico como estrategia de recuperación:

Una película o serie exitosa puede cambiar la percepción de un destino. Acapulco tiene historia: Elvis en Fun in Acapulco (1963), clásicos del Indio Fernández, thrillers hollywoodenses.

Ahora podemos crear rutas temáticas: “El nuevo Acapulco”, visitas a locaciones de películas hechas por locales como Flores de mi tierra, talleres con cineastas, proyecciones al aire libre en playas o plazas reconstruidas. Esto generaría ingresos recurrentes más allá del rodaje mismo: hotelería, gastronomía, artesanías, transporte.

Cuarto, emprendimiento colectivo:

Cooperativas de mujeres dedicadas a servicios audiovisuales; en logística de rodaje respetuosa con el entorno, casting que priorice talento local, vestuario inspirado en textiles guerrerenses, catering con sabores costeños, o incluso pequeñas unidades de posproducción. El requisito del 70% local convierte estas iniciativas en socias estratégicas para grandes producciones.

Quinto, contenido para nuevas ventanas:

La ley reconoce el ecosistema digital. Series cortas, documentales o realities hechos por mujeres de Acapulco pueden encontrar espacio en plataformas. Historias de emprendedoras turísticas, de buceadoras, de maestras rurales o de artistas que reconstruyen después de la tragedia. Contenido auténtico que viaja bien. Desafíos reales y cómo enfrentarlos. No todo es color de rosa ¿verdad?.

Acapulco enfrenta infraestructura aún en recuperación, percepción de inseguridad que ahuyenta algunas producciones y brechas en formación técnica. Pero precisamente ahí entra la gestión empresarial: mitigar riesgos con planes detallados, seguros adecuados, protocolos de seguridad y alianzas con autoridades.

Otro reto es el acceso al capital inicial. Los incentivos fiscales ayudan a quienes ya invierten, por eso necesitamos fondos semilla locales o inversionistas que entiendan el impacto triple. Family offices (oficina de gestión) guerrerenses o empresas turísticas podrían participar con product placement (promoción del producto) inteligente y patrocinios.También urge medir resultados. No basta con filmar. Necesitamos indicadores: empleos generados (desagregados por género), derrama económica, aumento en ocupación hotelera, número de talentos locales capacitados. Eso atrae más inversión y justifica políticas públicas continuas.

Un llamado que va más allá del set

Como alguien que repiensa en números y que siente pasión por las historias, invito a las mujeres de Acapulco y Guerrero a tomar la iniciativa. Sus vivencias son guiones potentísimos.

A las autoridades: prioricen en las convocatorias locales el liderazgo femenino y proyectos regionales.

A las empresarias y sector privado: vean el cine no como gasto cultural, sino como inversión con retorno social y económico medible.

A los inversionistas nacionales e internacionales: Acapulco ofrece locaciones únicas, incentivos fiscales atractivos y talento resiliente listo para trabajar.La nueva ley nos da herramientas que antes no existían con esta claridad: descentralización real, incentivos que premian lo local, énfasis en inclusión y profesionalización. Usémoslas.

Acapulco no necesita volver a ser el de antes. Puede ser mejor: un puerto donde el cine muestre su belleza, y al mismo tiempo, que cuente sus verdades, impulse su economía y eleve las voces de sus mujeres.

Cuando una directora guerrerense como Cande Palma grita “¡acción!”, no empieza una escena. Yo creo que empieza un ciclo virtuoso de empleo, orgullo, turismo y transformación. El set está listo. Las locaciones siguen siendo espectaculares. Las historias sobran. Lo que hace falta es DECISIÓN, planificación y apoyo sostenido.

Las mujeres de Acapulco tenemos mucho que contar y mucho que gestionar. Es momento de encender las luces, ajustar los balances y rodar el futuro que merecemos.

Porque filmar en Guerrero con mirada femenina no es solo cine. Es desarrollo. Es supervivencia. Es el puerto renaciendo con su propia voz. ¿Filmamos? Las olas todavía llegan, y esta vez traen historias que valen la pena, pero más, valen el tiempo contar.