
* Oficina de rodajes + Estímulo fiscal 30%: la fórmula para reactivar económicamente a Acapulco a través del cine
Por Alma Raquel Alonso Lucena
Crítica de cine y cultura, Maestra en Administración de Negocios e Ingeniera en Gestión Empresarial.
Como lo he mencionado en artículos anteriores, Acapulco es un escenario natural con décadas de experiencia frente a la cámara y un espacio privilegiado al mantener una geografía heterogénea que pasa de playa a risco y de bahía a selva en pocos kilómetros.
La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026 trae un estímulo fiscal concreto y atractivo para la inversión extranjera. La ley plantea un crédito equivalente al 30% del ISR por los gastos realizados en México, con tope de 40 millones de pesos por proyecto. A su vez, se requiere al menos 70% de proveeduría nacional. Este 30% no es un subsidio general; es un instrumento que obliga a que el dinero se quede y circule aquí, contratando talento, técnicos, hoteles, transportistas y extras locales. Para que un Puerto como Acapulco pueda reconstruirse, esta me parece una condición idónea que necesita ser aprovechada cuanto antes.
Trataré de explicar la forma en que opera el mecanismo en términos simples…
Las producciones nacionales o internacionales que gasten en territorio mexicano pueden recuperar hasta el 30% de esos egresos (gastos y costos) vía crédito fiscal. Tope por proyecto: 40 millones de pesos. Tope anual global: alrededor de 400 mdp. Para calificar en largometrajes de ficción se pide un gasto mínimo comprobable de 40 mdp; para documentales, 20 mdp. El requisito del 70% de proveeduría nacional asegura que el beneficio impulse la cadena local por completo. Desde la gestión empresarial, medimos el impacto más allá del crédito. Por ejemplo, pensando en los estudios de Netflix sobre la industria audiovisual en México, muestran que por cada 200 millones de pesos invertidos directamente se generan alrededor de 127 millones adicionales en la cadena de suministro (productos, personas, actividades involucradas). En Acapulco lo anterior se traduce en ocupación hotelera permanente, movilidad urbana (vans y lanchas), consumo en restaurantes, servicios de lavandería industrial, carpintería para sets y hasta artesanos que fabrican utilería. Si una producción mediana gasta 150 millones en el Puerto, la derrama puede fácilmente superar los 400-500 millones en la economía local. Eso no son cifras abstractas o un ideal numérico; lo que acabo de escribir representa sueldos que llegan a fin de mes y negocios que pueden volver a abrir sus puertas y no cerrarlas jamás después de años y tiempos difíciles debido a huracanes como Otis y John.
¿Cuál es nuestra ventaja competitiva? Locaciones con historia filmada
Acapulco ya sabe cómo se ve en el cine. En 1948, Tarzán y las sirenas usó los riscos y playas de paraíso exótico con Johnny Weissmuller. Elvis Presley, aunque no pisó físicamente el Puerto para Fun in Acapulco (1963), hizo del destino un sinónimo de diversión, romance y hoteles emblemáticos gracias a dobles y sets que replicaron la bahía. Cantinflas y Tin Tan rodaron aquí comedias que captaron el Acapulco de la época del cine de oro. Otras producciones internacionales y mexicanas aprovecharon las calles, cerros y la mar para la gran diversidad de géneros: thrillers, romance y aventura.
La Quebrada ha sido y sigue siendo única con aquel salto del clavadista contra el mar al atardecer o de noche ya que brinda planos dramáticos imposibles de recrear en una pantalla verde (comúnmente se usan efectos especiales como el CGI) sin perder autenticidad. Las playas de Caleta, Condesa, Puerto Marqués y Revolcadero poseen luz natural abundante la mayor parte del día y texturas muy contrastantes que no solo ahorrarían costos, sino que entregarían transiciones visuales de calidad. Díganle eso a un cineasta como Iñárritu y lo volverán loco, porque en cine adquirir tomas reales no es sencillo y en Acapulco tenemos la capacidad de otorgarlas.
¿Cómo posicionarse con inteligencia? Creación de una Oficina local de rodajes
Asimismo, y siendo fría, atraer producciones requiere aún más que belleza.
Hace falta profesionalismo y un paquete integrado. Acapulco debe crear o fortalecer una Film Commission local (Oficina local de rodajes) que opere con presupuesto municipal y estatal, coordinada con la Secretaría de Turismo de Guerrero y las instancias federales.
Su trabajo diario sería preservar un catálogo digital actualizado de locaciones con permisos preaprobados, costos estimados y contactos. Por ejemplo, una base de datos de proveedores locales certificados (hoteles que saben bloquear áreas, transportistas con seguros, coordinadores de extras). Paquetes “llave en mano” (sin intermediarios) que reduzcan dolores de cabeza a los productores.
Para producciones nacionales independientes, el crédito de hasta 40 mdp puede ser la diferencia entre filmar con una gran cobertura territorial o recortar escenas (lo que actualmente sufren). Para internacionales, el diferencial de costos, la luz natural tropical y la devolución del 30% nos permitiría competir fuertemente con destinos del Caribe.
Acapulco debería especializarse en géneros que aprovechen su entorno.
¿Cómo visualizo un Acapulco cinematográfico?
Un rodaje de 6 a 8 semanas puede emplear directamente entre 150 y 350 personas: se contrata a equipos técnicos, elenco secundario, extras diarios (200-300 por jornada en escenas grandes) y coordinadores de producción locales. Por ende habría:
-Hoteles llenando habitaciones en temporada media-baja
-Taxistas y lancheros transportando equipo
-Proveedores de comida regional
-Técnicos de sonido, maquillistas y vestuaristas del Puerto
Después del rodaje quedaría experiencia acumulada para nuestra gente.
Imagina… a un electricista que trabajó en una producción grande posteriormente subiría su tarifa y, en consecuencia, atraería más proyectos por el nuevo conocimiento que adquirió. Un hotel que manejó bien la logística en automático se posiciona de referente internacional. Mujeres en puestos técnicos.
El multiplicador sería económico y humano: jóvenes practicando carreras en cine en la propia ciudad (dirección de fotografía, edición, guion, producción) y, por consiguiente, quedándose en Acapulco en lugar de emigrar.
Propongo…Primero, lanzar el “Paquete Locación Acapulco 365”:
50 locaciones fotografiadas, con especificaciones técnicas, tiempos de aprobación y costos.
Segundo, programas de capacitación corta (3-6 meses) en alianza con universidades locales y técnicos experimentados: asistentes de producción, grips, coordinadores de extras, manejo de drones.
Tercero, un fondo semilla municipal para agilizar permisos y logística de las primeras producciones que lleguen bajo el nuevo incentivo.
Cuarto, presencia agresiva en mercados internacionales (Cannes, Berlinale, Bafici) con un reel específico del Puerto y mención clara al estímulo del 30%.
Los retos obviamente existen y sabemos la percepción de la seguridad y lo que cuesta la recuperación de la infraestructura posthuracanes, además de la competencia con estados que ya tienen oficinas de rodaje establecidas. Pero Acapulco tiene la ventaja geográfica, como lo es la cercanía con Ciudad de México (cuatro horas por carretera), costos más accesibles que Quintana Roo y una identidad cultural afromexicana bien cimentada que se puede narrar desde adentro, no como un simple decorado exotizado de un México miserable (vean el filme En busca de Emilia Pérez y entenderán a qué me refiero).
El cine siempre ha sido más que entretenimiento de dos horas; el cine es memoria y motor económico. Acapulco fue glamour, fiesta y paraíso en la pantalla Hollywoodense. Hoy puede ser testimonio de superación, de una ciudad que se levanta y ofrece su luz y gente para contar historias originales que con tanto ímpetu están buscando las productoras de todas partes del mundo.
El estímulo fiscal no resolverá las cosas fácilmente, sin embargo es una oferta que, si ponemos en el centro internacional con estrategia, no solo vendrán rodajes: habrá derrama que se sienta en las calles y barrios, empleos dignos con los que podamos mantener la estabilidad que urge tener ya, y la certeza de que el Puerto tiene la capacidad de ser un escenario cinematográfico global en toda la extensión de la palabra. ¿Lo hacemos suceder juntxs?