
* La Nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026: ¿una cineteca en Acapulco?
Por Alma Raquel Alonso Lucena (*)
Soy ingeniera en Gestión Empresarial y maestra en Administración de Negocios, formación que me dio las herramientas para entender estructuras, estrategias y modelos económicos. Sin embargo, hoy en día he descubierto que mi verdadera pasión es el cine; un amor que precede incluso a mi capacidad de leer.
Por ello, hace más de dos años decidí profesionalizarme en este campo como crítica en la plataforma mundial Peliplat y, recientemente, dirigí mi primer largometraje, “La mujer del muro”, rodado en mi bello puerto de Acapulco y que por supuesto pueden ver en YouTube.
Por lo tanto, considero oportuno y muy urgente hablar de la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual aprobada por el Senado de la República el pasado 15 de abril de 2026.
Después de más de treinta y cuatro años, las reglas del juego cambiaron. Esta ley sustituye a la vieja norma de 1992 y le hace frente, por fin, a la era del streaming y las plataformas digitales (están obligadas a mantener una sección de contenido nacional).
Para un lugar como Acapulco, es una iniciativa que abre un abanico de oportunidades transversales. Es decir, la nueva ley menciona que se debe establecer una cuota mínima del 10% de exhibición para el cine mexicano en salas comerciales como Cinépolis, con al menos 14 días garantizados en cartelera. Antes, el 60% de nuestras películas no duraban la primera semana si la taquilla del primer sábado no alcanzaba el estándar de boletos vendidos (impuesto por el distribuidor de acuerdo al complejo de cine).
Cuando me enteré de esta reforma, y desde mi faceta de administradora, pude visualizar un piso de certidumbre financiera; una garantía de que el trabajo local tendrá tiempo de acercarse con diferentes públicos y generar un retorno con mayor seguridad gracias a la extensión de semanas.
Es primordial hacer hincapié en que la ley también respalda estímulos fiscales para atraer producciones nacionales e internacionales. Si le echamos ojo a lo anterior, podría representar para Acapulco reactivación económica: rodajes en nuestras playas, colaboración de la hotelería y los servicios turísticos, contratación de técnicos, extras y cineastas locales. Si prestamos atención, ello daría pie al desarrollo económico de la ciudad, creando consecuentemente una bolsa de empleo sustentada en la estructura formal que permite la reforma.
Además, la ley pone énfasis en la diversidad cultural y el blindaje ante la Inteligencia Artificial (protegiendo voces y rostros de actores y realizadores). Guerrero se distingue por sus narrativas de empoderamiento, mestizaje y herencia afromexicana que hoy, más que nunca, tienen la chance legal de ser contadas, actuadas y realizadas por la ciudadanía interesada.
Acapulco necesita una Cineteca
Como ingeniera en gestión empresarial me es inevitable no pensar en alternativas de solución si el panorama está puesto; el problema es que si la ley da el marco, y los proyectos no se generan, será imposible avanzar en ese sentido. Dicho esto, mi mente creativa me lleva a vislumbrar lo macro, o sea, para que la mencionada apertura legal realmente beneficie a Guerrero, Acapulco necesitaría una Cineteca. Abarcando más allá del ámbito cultural, en otras palabras, ¿por qué no mirar a su vez una decisión estratégica de negocio para el puerto y su gente?
Para aterrizar una idea de tal magnitud, en el mundo empresarial comúnmente hablamos del “Modelo Canvas”. Si tuviera que explicarlo de forma sencilla, es básicamente un bosquejo visual sintetizado de nueve bloques. Por ejemplo, en él puedes observar de un vistazo qué vas a ofrecer, a quién, cómo vas a comunicarte y, lo vital, cómo vas a hacer que el proyecto sea viable económicamente.
Si analizamos la Cineteca de Acapulco bajo el Modelo Canvas, el esquema de negocio quedaría tentativamente así:
1.- La Propuesta de valor:
No se competiría con salas comerciales. La propuesta acá es la exclusividad y la experiencia integral. Se ofrecería cine de arte, festivales de cine nacionales e internacionales, educación (talleres, conferencias) y un espacio de encuentro que incluya una dulcería/cafetería con café del municipio y una librería especializada. Asimismo, el custodio de nuestro acervo fílmico; funcionaría como un centro de rescate, restauración, con el propósito de otorgar valor a la memoria histórica y al patrimonio audiovisual de Acapulco.
2.- Segmento de clientes:
Dirigido a tres públicos objetivos. Primero, los residentes, estudiantes y profesionales creativos locales que busquen opciones culturales divergentes; segundo, un perfil de turista nacional e internacional que consuma cultura y genere derrama económica en temporadas bajas; y tercero, la comunidad educativa y artística del estado.
3.- Canales de distribución:
Este es el canal que nos falta. El mayor problema del talento acapulqueño y guerrerense no radica en la carencia de creatividad, es que no hay un recinto eficiente para proyectar nuestro cine. La Cineteca se convertiría en el canal oficial para que directores locales estrenen, se comuniquen y atraigan a su público meta, apoyados por una estrategia digital segura y alianzas con el sector hotelero para la difusión internacional (pensemos local, actuemos global).
4.- Relación con los clientes:
Incentivar una comunidad activa. La fidelización se logra mediante dinámicas participativas como cine-debates después de las funciones, clubes de cine, servicio social y un programa de lealtad de membresías anuales (“Amigxs de la Cineteca”) que ofrezcan descuentos y funciones exclusivas para fidelizar al público.
5.- Aliados:
El proyecto requiere una red fija con la Cineteca Nacional de México (para la distribución de programación y circuitos cinematográficos), las secretarías de cultura para la integración de subsidios, las universidades locales para atraer voluntariados, y la iniciativa privada (como marcas de mezcal, chilate o café del municipio) que elijan asociar su nombre al arte, y así obtener un ganar-ganar.
6.- Recursos:
El pilar operativo de una cineteca es sostener una infraestructura equipada (proyectores DCP, acústica utilizada en la industria, aire acondicionado indispensable para el puerto) y una curaduría permanente.
7.- Actividades:
A lo anterior, se le suma una gestión cultural para organizar festivales y talleres de cine, y quizá, exposiciones de obras de arte relacionadas a la temática mensual.
8.- Fuentes de ingresos diversificadas:
Aunque habría un beneficio social evidente, la estructura se equilibra comercialmente. No dependería exclusivamente de la taquilla; el flujo financiero vendría del consumo en la cafetería y/o dulcería, la renta del espacio para eventos privados, las inscripciones a los cursos/talleres de apreciación cinematográfica y las cuotas de las membresías.
9.- Costos:
Los costos fijos (mantenimiento técnico, servicios y nóminas) y los costos variables (derechos de las películas e insumos) se cubren con fuentes de ingresos diversificadas.
Las leyes no mueven industrias por sí solas; la voluntad sí. La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual 2026 nos ha regalado un recurso que no existía, no obstante dependerá de las autoridades, de los productores guerrerenses y de la iniciativa privada sacarle jugo a esta ley y volverla rodajes, infraestructura, negocio y formación para las nuevas generaciones.
Si el cine encuentra las condiciones adecuadas, por inercia será un motor económico y una ventana que nos pondrá otra vez en el mapa mundial. Acapulco ya tiene los escenarios y la historia. Con este reciente marco legal, poseemos la tremenda posibilidad de ser nuevamente los protagonistas. Toca aprovecharla. ¿No crees?
ARAL.
(*) Ingeniera en Gestión Empresarial, Maestra en Administración de Negocios y Crítica de cine y cultura