
Por Alma Raquel Alonso Lucena
Ingeniera en Gestión Empresarial, Maestra en Administración de Negocios y Crítica de cine y cultura Acapulqueña
Como ingeniera en Gestión Empresarial y Maestra en Administración de Negocios, he pasado años diseñando proyectos que se ven mejor en la realidad que en el papel, porque mueven cosas y dejan un impacto propositivo. En paralelo, en mi faceta de crítica de cine y embajadora mexicana en Peliplat, plataforma cinéfila global con lectores y expertos en muchos países, he tenido el honor de entrevistar a directores de distintas partes del mundo, ya sea para recibir masterclass o para hablar de sus películas próximas a estrenarse en festivales y que van directo a los canales de distribución.
Pero más allá de credenciales, hace dos años creé y conduje un podcast llamado “Expresando Comunidad”. En él conversé con activistas y profesionistas que impulsan proyectos para el bien común en sus entornos, amas de casa que sostienen el trabajo más complejo del mundo y, en esencia, con mujeres inspiradoras que decidieron contarme su historia. Aquellas conversaciones me dejaron una lección contundente: un micrófono utilizado con sentido útil puede fundar una comunidad, despertar iniciativas colectivas y hacer que quien escucha sienta que no está solo en su trayecto de vida. Esta clase de experiencias son las que me convencen, con absoluta certeza, de que Acapulco merece su propio podcast de cine.
Actualmente el Puerto no cuenta con nada que se le parezca. Tenemos una bahía que ha servido de escenario de más de doscientas producciones cinematográficas; poseemos un legado cinematográfico que muy pocos destinos turísticos pueden presumir. Sin embargo, falta una voz local que analice, entreviste, cuestione, interactúe, dialogue y conecte ese legado con lo que representamos ahora, para transmitirlo y hacérselo notar a las nuevas generaciones.
El podcast que tengo en mente se grabaría en terrazas con vista al mar, al atardecer, cerca de La Quebrada o en cualquiera de nuestras playas donde el oleaje sea parte natural del audio. En este contexto, pienso que la Ley Federal de Cine y el Audiovisual de 2026 se presenta en el momento oportuno y es una tremenda aliada estratégica. Esta ley actualiza el viejo marco de 1992, fortalece la cuota de pantalla para el cine mexicano, promueve la presencia en plataformas digitales, impulsa la descentralización e incentiva al FOCINE (Programa de Fomento al Cine Mexicano) con un énfasis especial en la formación y difusión regional.
Un podcast con perfil profesional no se centraría en hablar de cine nada más; buscaría difundirse, analizarse y alcanzar un impacto nacional e internacional.
Aprovechando las bondades de la nueva ley, el proyecto podría acceder y gestionar apoyos de difusión y formación de audiencias, facilitar acreditaciones de prensa para cubrir festivales de cine fuera de Acapulco, y establecer alianzas con el IMCINE (Instituto Mexicano de Cinematografía) y la Secretaría de Turismo de Guerrero.
Imagina producir episodios dedicados a explicar los nuevos estímulos fiscales de cine, ser la mano amiga de realizadores locales en sus procesos de distribución y ayudar a que los cineastas guerrerenses adquieran las oportunidades que hoy se están aperturando.
La dinámica que propongo es…
El proyecto comenzaría con una etapa piloto de un año para validar e ir probando los formatos de grabación, la logística, la generación de contenidos y la recepción del público. Contemplando episodios semanales de 70 minutos, más algunos especiales de mayor duración según el tema, el evento o los invitados. El esquema de cada episodio sería flexible, apostando por transmisiones en vivo en todas las redes sociales para garantizar la accesibilidad universal.
Se arranca con una “Introducción de concientización” (5 minutos), es decir, una reflexión breve o anécdota sobre la relación histórica del cine con el Puerto, acompañada por el sonido ambiental del mar para refrendar la identidad acapulqueña desde cualquier lugar donde nos sintonicen.
De ahí pasaríamos a la “Reseña y tema central” (10 minutos), analizando una película reciente, la revisión de un clásico filmado en Acapulco o un debate de actualidad cinematográfica enfocado en la sensibilización social.
El plato fuerte vendría con las “Entrevistas online” (20 minutos), para charlar con directores, guionistas, actores o productores de México y el extranjero, aprovechando la conectividad digital para enriquecer la perspectiva acapulqueña con voces globales.
Inmediatamente después se abriría el “Espacio para realizadores guerrerenses” (20 minutos), una sección dedicada exclusivamente a la difusión del talento local donde cortometrajistas, documentalistas y creadores emergentes presenten sus proyectos, exhiban avances y reciban retroalimentación en tiempo real de la audiencia conectada.
Para cerrar, la sección de “Prensa” (10 minutos), tendría crónicas y entrevistas presenciales desde festivales importantes (Guadalajara, Morelia, fuera de México), asistiendo como medio acreditado para captar la atención y las reacciones de diversos nichos de público y los contactos generados.
Concluyendo con el “Cierre y convocatoria” (5 minutos), para recomendaciones de agenda cultural local (cine, teatro, música, literatura, artes visuales y urbanas, etc) y una llamada abierta para que los oyentes envíen sus propuestas, sugerencias y comentarios.
El impacto que se busca…
Esta configuración está pensada para que el podcast evolucione eventualmente de manera orgánica. La red de contactos que se vaya estableciendo episodio tras episodio será el activo más valioso, abriendo la posibilidad de armar eventos de mayor envergadura: ciclos de cine al aire libre en playas y colonias, rutas turísticas por locaciones históricas, talleres magistrales y, a mediano plazo, las bases para organizar un festival de cine con enfoque identitario y sentido de pertenencia local que cambie la percepción y narrativa que hoy en día prevalece sobre Acapulco.
El podcast tiene la virtud de ser un punto de encuentro, catalizador y plataforma de escucha y lanzamientos. El objetivo es generar un hábito en la audiencia. Por ejemplo, motivar a los jóvenes a estudiar algún tópico relacionado con el cine o la comunicación. Asimismo, los realizadores locales sabrían que cuentan con un lugar seguro donde se les escucha y su trabajo tendrá visibilidad nacional e internacional.
No tenemos que esperar a que vengan de fuera a narrar la historia que nos pertenece; así es, podemos contarla los acapulqueños a nuestro estilo.
Estoy convencida de que este proyecto justifica cada gramo de tiempo y esfuerzo. Y no lo traigo a colación porque amo el cine; lo hago por responsabilidad social, por la necesidad que habita en mí de ofrecer propuestas comunitarias de valor, ya que creo en el poder de las conversaciones para mejorar y deconstruir espacios y personas.
Un podcast de cine en Acapulco sumaría a su recuperación económica, social y cultural, al empoderamiento de nuevos talentos y, por supuesto, a construir una imagen más amplia, digna y orgullosa del Puerto hacia México y ante el mundo.
El micrófono y las ideas están listas y el mar no se va a ir a ningún lado. ¿Y si le damos play tú y yo?.