Costera Miguel Alemán: la reconstrucción que no se ve desde el discurso oficial

Por Jesús Aguirre Galán

Acapulco, Gro.— La Costera Miguel Alemán, principal corredor turístico y símbolo histórico del puerto, se ha convertido en el escaparate de una reconstrucción que, según el discurso oficial, avanza sin contratiempos. Sin embargo, un recorrido detallado por la zona turística revela una realidad muy distinta, marcada por fallas estructurales, servicios urbanos incompletos y riesgos constantes para ciudadanos y visitantes.

La semana pasada, durante una visita de supervisión a las obras de rehabilitación en Acapulco, la presidente de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, fue cuestionada por una reportera de un medio de comunicación sobre las deficiencias detectadas en los trabajos. La mandataria aseguró que había recorrido toda la Costera Miguel Alemán y que no observó ninguna falla ni problema.

La evidencia en campo contradice esa afirmación.

Imagen verde para la Costera

Como parte de los trabajos encabezados por la Secretaría de Turismo (Sefotur), se ha priorizado la renovación de la imagen urbana, con la siembra de palmeras de coco tipo malayo, duranta, adelfa enana, crotón, pasto y vegetación nativa; especies adecuadas para climas costeros por su resistencia al salitre, las altas temperaturas y los vientos marinos.

No obstante, incluso en este rubro se detectan inconsistencias. En distintos puntos de la Costera, las plantas son regadas a pleno sol, una práctica que especialistas consideran ineficiente y contraproducente, ya que provoca evaporación acelerada, desperdicio de agua y estrés térmico en ejemplares recién trasplantados.

Semáforos ausentes y vialidad sin control

Uno de los déficits más evidentes es la falta de semáforos funcionales. Cruces estratégicos operan sin señalización, con dispositivos dañados, apagados o sin conexión eléctrica. La ausencia de control vial ha convertido varios puntos de la Costera en zonas de alto riesgo, donde automovilistas y peatones dependen más de la intuición que de una infraestructura adecuada.

La situación se agrava en horas pico y fines de semana, cuando el flujo vehicular aumenta por la actividad turística. Aunque de manera ocasional un oficial de tránsito realiza labores para permitir el cruce de los peatones, en muchos casos son los propios automovilistas quienes, por cortesía, permiten el paso.

Alumbrado público: tramos de la Costera a oscuras

A pesar de tratarse de una de las zonas más transitadas del puerto, el alumbrado público sigue siendo insuficiente. Postes sin luminarias, tramos completamente a oscuras y luces intermitentes forman parte del paisaje nocturno.

Esta condición no solo afecta la movilidad, sino que incrementa la percepción de inseguridad, contradiciendo el objetivo de proyectar una zona turística moderna, segura y funcional.

Baches, coladeras sin tapa y socavones

El pavimento de la Costera Miguel Alemán presenta baches de gran tamaño, hundimientos y coladeras sin tapa, algunas apenas señalizadas y otras completamente expuestas. Estas fallas representan un peligro constante para vehículos, motociclistas y peatones.

En varios puntos, los daños están vinculados a infraestructura hidráulica y sanitaria obsoleta, lo que ha provocado colapsos parciales de la carpeta asfáltica y reparaciones temporales que se repiten una y otra vez.

Aguas pestilentes en plena zona turística

A lo anterior se suma un problema particularmente grave: fugas de aguas negras que escurren sobre la Costera Miguel Alemán. En distintos tramos donde se ubican restaurantes se perciben olores fétidos, manchas de agua residual y registros colapsados, una situación que no solo representa un riesgo sanitario, sino que afecta directamente la imagen del principal destino turístico de Guerrero.

Obras sin coordinación y caos vial

Las reparaciones de tuberías, el bacheo y otras intervenciones han generado cierres parciales de carriles, muchas veces sin señalización suficiente ni una planeación clara. El resultado es congestión vehicular, accidentes menores y retrasos constantes, tanto para trabajadores como para turistas.

La Costera luce intervenida, pero no ordenada. Una recuperación a medias.

El contraste entre la versión oficial y la realidad cotidiana plantea una pregunta inevitable:
¿Se está reconstruyendo Acapulco para la foto o para funcionar?

Ciudadanos, comerciantes y prestadores de servicios coinciden en que la recuperación no puede limitarse a jardinería, pintura y actos protocolarios. La Costera Miguel Alemán requiere infraestructura operativa, drenaje eficiente, vialidad segura, alumbrado completo y semáforos funcionales. La red de cableado eléctrico y de otros servicios podría, además, canalizarse mediante ductos subterráneos, considerando que Acapulco es una zona propensa a huracanes y otros fenómenos hidrometeorológicos.

Mientras estos problemas persistan, la principal avenida turística del puerto seguirá siendo el reflejo de una reconstrucción incompleta, donde el discurso avanza más rápido que las soluciones reales.