Chicotazos

* Alianza arriba, patadas abajo

Por Francisco Javier Flores V.

La declaración política firmada y dada a conocer este miércoles por las dirigencias nacionales de los partidos Morena, PT y PVEM, en donde reafirman la unidad política de la alianza para garantizar la consolidación de la Cuarta Transformación, es una especie de paliativo para intentar calmar las aguas que se agitaron con la propuesta de reforma electoral que, por cierto, aún no llega al Congreso de la Unión.

Es lo que en política suele llamársele unidad de fotografía, donde los altos jerarcas partidistas aparentemente se ponen de acuerdo motivados por un interés supremo, que en este caso, se argumenta, es “avanzar hacia un país más justo, democrático, igualitario, incluyente e independiente, así como la construcción de un verdaderos Estado de bienestar”. Se ponen o intentan ponerse de acuerdo… allá arriba.

La situación al interior de los estados dista mucho de esa aparente cordialidad y el caso de Guerrero es el más claro ejemplo.

¿Se imaginan reunidos en una sola mesa tomando acuerdos a Jacinto González Varona, Victoriano Wences Real y Alejandro Carabias Icaza?

Con Jacinto, manejando -ojo, no dirigiendo- Morena para su beneficio personal y de grupo (los llamados Nuñistas), aplicando una política al estilo de la Chimoltrufia, porque como dice una cosa dice otra, y de plano no teniendo ni la remota idea de cómo se dirige un instituto político o cómo echar a andar la estructura partidaria.

Wences, dueño, amo y señor del Partido del Trabajo, utilizando las siglas antes que nada para su interés muy personal y familiar (su esposa lleva ya tres periodos al hilo como diputada local), lucrando descaradamente con candidaturas y espacios de representación, con una ambición desmedida que le ha hecho perder el más mínimo rubor, dando entrada al partido a personajes oscuros y siniestros que a las primeras de cambio salen porque resulta que el propietario de la franquicia es más perverso que ellos.

Y un Carabias que hoy le toca ser el tipo gerente del Partido Verde Ecologista de México estatal, en esa empresa que desde hace ya muchos años ha venido siendo manejada por la mafia integrada por el propio Carabias, Marco Antonio de la Mora Torreblanca, Luis Edgardo Palacios Díaz y Arturo Alvarez Angli, quienes por cierto en la elección pasada recurrieron a relaciones inconfesables en ese afán de querer hacer ganar a sus candidatos.

En 2027, los únicos espacios de ámbito nacional que estarán en disputa serán las diputaciones federales, por lo que esperar que se cumpla lo que dice el acuerdo de refrendar el compromiso de mantener y fortalecer la coalición rumbo a ese proceso electoral estará muy difícil. Si acaso, es probable que vayan juntos solamente ahí, en los nueve distritos electorales, para los casos de la gubernatura, diputaciones locales, alcaldías y hasta sindicaturas y regidurías, ya desde ahora amenaza con convertirse en un pleito de perros.

Y más, porque a pesar de que Luisa María Alcalde, la dirigente nacional de Morena, ya está enterada de la pésima conducción del partido en Guerrero, documentada incluso ante la Comisión de Honestidad y Justicia, se sigue sosteniendo en la dirigencia a Jacinto González.

En el PT, no se sabe hasta cuándo se le venza la concesión al propietario actual, o si se seguirá perpetuando en el poder por así convenir a los intereses del también eterno dirigente nacional Alberto Anaya, quien no es ajeno a los trastupijes de Victoriano Wences pero extrañamente se hace de la vista gorda.

¿Qué se puede esperar del Verde? La acapulqueña Karen Castrejón, sobrina directa de Arturo Alvarez Angli, si bien se maneja en la esfera nacional por su cargo de dirigente, finalmente responde a los intereses de quienes la promovieron y encumbraron. Está peor porque, en su caso, es al revés: No se manda sola. En otras palabras, es más fácil que la remuevan a ella, a que ella decida siquiera tocar a la mafia verde de Guerrero.

Ya se verá, cuando se tengan que definir por estos rumbos las candidaturas y los famosos siglados. Estaremos pendientes.