Chicotazos

* Aventuras peligrosas
* De Irma Eréndira a Esthela Damián

Por Francisco Javier Flores V.

Para las elecciones del 2021, cuando el partido Morena se aprestaba a competir por la gubernatura del estado que en ese entonces ostentaba el priísta Héctor Antonio Astudillo Flores, el nombre de Irma Eréndira Sandoval Ballesteros sonaba fuerte e insistente.

No solamente era en ese tiempo la poderosa secretaria de la Función Pública, un cargo de la mayor relevancia en el gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino también una profesionista destacada (investigadora, académica, politóloga, economista, socióloga), pero además, descendiente de una familia de raigambre en la lucha social, nada menos que nieta del ícono de la izquierda en Guerrero, el doctor Pablo Sandoval Cruz, e hija del ex diputado federal Pablo Sandoval Ramírez.

Era, por si las prendas anteriores no bastaran, esposa de John M. Ackerman, un personaje muy cercano a López Obrador, se podría decir que hasta pieza clave en el proyecto de nación que enarbolaba el ahora ex mandatario nacional. Y aún más, hermana ¡válgame Dios! del entonces poderosísimo Súper Delegado de los Programas Federales en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros.

Todos sabemos lo que ocurrió cuando el partido tuvo que decidir. Una combinación de errores políticos graves de Pablo Amílcar, de Ackerman y de ella misma, sobre todo por no cuidar las formas, con la evidente falta de arraigo de Irma Eréndira en territorio guerrerense, dieron al traste con la aspiración de convertirla en candidata y posteriormente en gobernadora de Guerrero.

Actualmente, cuando aún faltan dos años para que concluya el periodo de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, un sector de guerrerenses, identificados en su mayoría como priístas, perredistas, emecistas o ex militantes de esos partidos y uno que otro sedicente morenista desempleado, se han dedicado a rendirle pleitesía a la subsecretaria de Prevención de las Violencias de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del Gobierno de México, Esthela Damián Peralta.

Con reuniones fuera de Guerrero (principalmente en Morelos) que en un inicio pretendieron ser en secreto, encuentros “casuales” con presuntos liderazgos extraviados, y ya posteriormente en una actividad proselitista burda y descarada, se ha pretendido vender la idea de que es la persona indicada para abanderar al partido Morena en la siguiente elección a la gubernatura guerrerense.

Sin negarle el derecho que todo ciudadano tiene de aspirar a un cargo público o de representación popular, elementalmente a votar y ser votado, hay detalles que apuntan a que la nacida en Chilpancingo pero avecindada de toda su vida en el Distrito Federal -hoy Ciudad de México- podría correr la misma suerte que Irma Eréndira.

Con todo respeto, el apellido Damián no es precisamente algo que pueda enorgullecer a la funcionaria federal, más allá del cariño que le guarde a su señor padre, el extinto Alfonso Damián Huato, por cierto, controvertido ex diputado local… por el PAN, hoy en día uno de los peores enemigos políticos de Morena.

Pero si alguien se ha encargado de poner en el centro de la polémica esa estirpe es su tío Pioquinto Damián Huato, de quien su sola mención en cualquier esfera social que se presente ya presagia vientos y tempestades. Para colmo, es en una de sus propiedades de éste, en Chilpancingo, donde se llevan a cabo algunas reuniones para promover políticamente a su sobrina.

Por lo demás, la supuesta cercanía con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, de quien habría sido la presidenta del DIF cuando ésta fungió como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, parece no garantizar preferencia de la mandataria nacional hacia ella. De hecho, Claudia ha sido muy prudente en ese tema, dejando la decisión en manos de los órganos partidistas y, sobre todo, en los guerrerenses.

Así, las figuras políticas de medio pelo, sedicentes líderes que se encuentran actualmente fuera de presupuesto o nómina, chambistas cuya deslealtad les ha llevado a no tener cabida en gobiernos o grupos políticos locales, ex candidatos fracasados, santimbanquis y toda una fauna nociva de engaña bobos que desde siempre han infestado la política local y que hoy enarbolan esa bandera de que Guerrero se escribe con E, podrían llevarse un palmo de narices en el 2027.

A ella, como sea, chamba no le ha de faltar en la Ciudad de México.